La industria paraguaya está recibiendo un volumen de financiamiento muy superior al observado un año atrás. Según la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), las aprobaciones destinadas al sector alcanzaron USD 108,8 millones en 2026, mediante 172 operaciones, frente a USD 18 millones en el mismo período del año anterior. La institución calcula un incremento del 503%.
El crecimiento del crédito, sin embargo, deja expuesta otra cuestión: tener recursos disponibles no significa necesariamente que todas las empresas estén preparadas para captarlos.
Del dinero disponible al proyecto financiable
Esta semana, la Unión Industrial Paraguaya abrió oficialmente la convocatoria de ConEEcta, una iniciativa desarrollada junto con AFD y BID para transformar oportunidades empresariales en proyectos estructurados que puedan ser evaluados por instituciones financieras.
Al menos 150 pymes comenzarán el proceso; 80 serán preseleccionadas, 40 recibirán acompañamiento especializado y la meta es que al menos 30 proyectos lleguen formalmente a instituciones financieras para su evaluación.
La diferencia entre esos números muestra una etapa crítica antes del crédito: cuantificar la inversión, determinar el retorno esperado, evaluar riesgos y producir la información necesaria para que una entidad financiera pueda analizar el proyecto.
Un momento distinto para la inversión industrial
Además del récord comunicado por AFD, este mes fue presentado Paraguay Industrial, una línea que permite financiar hasta USD 2,5 millones por beneficiario, con plazos de hasta 15 años y hasta tres años de gracia, destinada a maquinaria, ampliaciones, nuevas plantas y otras inversiones industriales.
EN EL RADAR
El indicador relevante será qué ocurre después: cuántos proyectos terminan obteniendo financiamiento, cuánto capital movilizan y qué inversión productiva generan. Una mayor disponibilidad de crédito es favorable; convertir ese crédito en nueva capacidad productiva es el paso que finalmente determina su impacto económico.
